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Transformando el futuro poniendo todo nuestro esfuerzo en la innovación y la sostenibilidad
Canal de Isabel II marcó un hito en telecomunicaciones al construir una línea telefónica de 68,6 kilómetros para conectar la presa de El Villar con el depósito del Campo de Guardias en Madrid. Terminada en 1882, esta infraestructura fue uno de los primeros sistemas de comunicación a larga distancia en España y de los primeros destinados a uso empresarial, apenas unos años después de la invención del teléfono por Graham Bell y varios años antes de la creación de la compañía telefónica nacional de España en 1924.
Durante la construcción del Tercer Depósito Enterrado, proyectado en 1880-1881, Canal de Isabel II sustituyó la solución tradicional por una estructura de pilares y cubierta de hormigón armado, adjudicada al especialista Eugenio Ribera. Esta decisión fue pionera en España, ya que el uso del hormigón armado apenas comenzaba a desarrollarse a finales del siglo XIX, tras la patente del sistema Hennebique en 1892, y antes incluso de que se levantara el primer edificio relevante en este material en 1900.
Canal de Isabel II impulsó el control sanitario de las aguas creando una comisión de expertos en bacteriología presidida por Santiago Ramón y Cajal para realizar análisis periódicos. Fue también una de las primeras empresas en implantar la cloración del agua para consumo humano, con sus primeras instalaciones en Torrelaguna en 1923. Décadas después, en 1968, entró en servicio la primera estación de tratamiento de agua potable consolidando su liderazgo en innovación y seguridad hídrica.
A comienzos del siglo XX, el imparable crecimiento de Madrid exigía nuevas soluciones para llevar agua corriente a los edificios en altura. En 1898, el ingeniero Diego Martín Montalvo proyectó un sistema innovador basado en centrales de bombeo, depósitos elevados y redes independientes, rompiendo con el modelo tradicional por gravedad. Fruto de esta visión, en 1907 se inició la construcción del Primer Depósito Elevado, inaugurado en 1911. Esta obra, referencia del progreso urbanístico, destacó por su originalidad arquitectónica y el uso pionero de materiales como el ladrillo y el cinc.
Canal de Isabel II aprovechó la diferencia de cota entre los depósitos superior e inferior del Canal Transversal en Torrelaguna para construir la central hidroeléctrica de Santa Lucía, con 2.200 kW instalados. La instalación se complementó con una línea eléctrica de 45 kV y 70 kilómetros, que permitía llevar la energía generada hasta la central elevadora del Primer Depósito Elevado. Esta infraestructura, puesta en servicio el 15 de agosto de 1913, marcó un hito en la integración de energía y abastecimiento de agua.
Canal de Isabel II participó en el pabellón de Obras Públicas mostrando sus instalaciones mediante una película que incluyó tomas aéreas, todo un avance para la época. Además, presentó diversas maquetas, entre ellas la de la central hidroeléctrica de Santa Lucía en Torrelaguna, reflejando su apuesta por la innovación y la divulgación técnica.
En 1972 se inaugura la Presa de El Atazar, de bóveda gruesa de doble curvatura y 134 metros de altura, que se convierte en la pieza fundamental del suministro de agua al área metropolitana de Madrid, y, en 1976 entra en servicio la Presa de Valmayor, de escollera compactada, siendo en aquel momento la más alta de Europa de las construidas con esta tipología (60 metros).
En 1983, Canal de Isabel II puso en marcha de forma experimental su Sistema de Telecontrol, único en España por sus características y uno de los más avanzados del mundo en aquel momento. A esta innovación se sumó, en 1989, la implantación de la red digital privada más avanzada del país, capaz de integrar telefonía, fax y datos, incluso en emplazamientos remotos. La red incorporó el primer sistema de telefonía móvil de gestión digital para la flota de vehículos, y en 1991 se completó el sistema de trunking analógico, consolidando una de las primeras redes privadas de comunicación en España.
Inaugurada en 2010, la Estación de Tratamiento de Agua Potable El Tajo es una fuente alternativa de suministro para la región con aguas del río Tajo. Su valor diferencial no reside solo en la ubicación estratégica y gran capacidad, sino en la incorporación de procesos pioneros en Europa, como ultrafiltración y ósmosis inversa mediante membranas, que permiten obtener agua de alta calidad reduciendo el uso de reactivos químicos.
Gracias a la colaboración entre Canal de Isabel II, Holmen Paper Madrid y la Universidad Complutense, se logró que una planta papelera fuese la primera del mundo en utilizar aguas residuales regeneradas en la mayoría de sus procesos. Para garantizar la calidad, se implantó en la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Culebro Medio un tratamiento avanzado con doble membrana —ultrafiltración y ósmosis inversa— seguido de desinfección.
Implantación de la telelectura con el proyecto piloto de telelectura de contadores mediante tecnología NB-IoT, Canal de Isabel II puso en marcha un proyecto pionero en España, en colaboración con operadoras de comunicaciones y fabricantes. Este sistema permite hoy ofrecer a los clientes información precisa sobre sus consumos, detectar fugas o incidencias en sus instalaciones y mejorar la eficiencia en la gestión de todo el ciclo integral del agua.
Canal implementó la mayor iniciativa de rastreo y alerta temprana de la COVID -19 que, hasta la fecha, se había desarrollado en España, tanto por el amplio número de puntos de muestreo como por la población estudiada: el sistema cubre los 179 municipios de la región, con 6,8 millones de habitantes.
Con el proyecto piloto de telelectura de contadores mediante tecnología NB-IoT, Canal de Isabel II puso en marcha un proyecto pionero en España, en colaboración con operadoras de comunicaciones y fabricantes. Este sistema permite hoy ofrecer a los clientes información precisa sobre sus consumos, detectar fugas o incidencias en sus instalaciones y mejorar la eficiencia en la gestión de todo el ciclo integral del agua.
La singularidad de Madrid, una capital sin un gran río ni lago cercano, marcó el origen de Canal de Isabel II. En 1851, la compañía nació para resolver un desafío histórico: garantizar el abastecimiento de agua en una ciudad cuyo crecimiento y salud pública estaban en riesgo. Desde entonces, esta condición nos ha impulsado a mantenernos siempre en la vanguardia, no solo en ingeniería hidráulica, sino también en otras áreas de innovación, incorporando tecnologías y soluciones que nos permiten cumplir nuestra misión con visión de futuro.
Canal de Isabel II marcó un hito en telecomunicaciones al construir una línea telefónica de 68,6 kilómetros para conectar la presa de El Villar con el depósito del Campo de Guardias en Madrid. Terminada en 1882, esta infraestructura fue uno de los primeros sistemas de comunicación a larga distancia en España y de los primeros destinados a uso empresarial, apenas unos años después de la invención del teléfono por Graham Bell y varios años antes de la creación de la compañía telefónica nacional de España en 1924.
Durante la construcción del Tercer Depósito Enterrado, proyectado en 1880-1881, Canal de Isabel II sustituyó la solución tradicional por una estructura de pilares y cubierta de hormigón armado, adjudicada al especialista Eugenio Ribera. Esta decisión fue pionera en España, ya que el uso del hormigón armado apenas comenzaba a desarrollarse a finales del siglo XIX, tras la patente del sistema Hennebique en 1892, y antes incluso de que se levantara el primer edificio relevante en este material en 1900.
Canal de Isabel II impulsó el control sanitario de las aguas creando una comisión de expertos en bacteriología presidida por Santiago Ramón y Cajal para realizar análisis periódicos. Fue también una de las primeras empresas en implantar la cloración del agua para consumo humano, con sus primeras instalaciones en Torrelaguna en 1923. Décadas después, en 1968, entró en servicio la primera estación de tratamiento de agua potable consolidando su liderazgo en innovación y seguridad hídrica.
A comienzos del siglo XX, el imparable crecimiento de Madrid exigía nuevas soluciones para llevar agua corriente a los edificios en altura. En 1898, el ingeniero Diego Martín Montalvo proyectó un sistema innovador basado en centrales de bombeo, depósitos elevados y redes independientes, rompiendo con el modelo tradicional por gravedad. Fruto de esta visión, en 1907 se inició la construcción del Primer Depósito Elevado, inaugurado en 1911. Esta obra, referencia del progreso urbanístico, destacó por su originalidad arquitectónica y el uso pionero de materiales como el ladrillo y el cinc.
Canal de Isabel II aprovechó la diferencia de cota entre los depósitos superior e inferior del Canal Transversal en Torrelaguna para construir la central hidroeléctrica de Santa Lucía, con 2.200 kW instalados. La instalación se complementó con una línea eléctrica de 45 kV y 70 kilómetros, que permitía llevar la energía generada hasta la central elevadora del Primer Depósito Elevado. Esta infraestructura, puesta en servicio el 15 de agosto de 1913, marcó un hito en la integración de energía y abastecimiento de agua.
Canal de Isabel II participó en el pabellón de Obras Públicas mostrando sus instalaciones mediante una película que incluyó tomas aéreas, todo un avance para la época. Además, presentó diversas maquetas, entre ellas la de la central hidroeléctrica de Santa Lucía en Torrelaguna, reflejando su apuesta por la innovación y la divulgación técnica.
En 1972 se inaugura la Presa de El Atazar, de bóveda gruesa de doble curvatura y 134 metros de altura, que se convierte en la pieza fundamental del suministro de agua al área metropolitana de Madrid, y, en 1976 entra en servicio la Presa de Valmayor, de escollera compactada, siendo en aquel momento la más alta de Europa de las construidas con esta tipología (60 metros).
En 1983, Canal de Isabel II puso en marcha de forma experimental su Sistema de Telecontrol, único en España por sus características y uno de los más avanzados del mundo en aquel momento. A esta innovación se sumó, en 1989, la implantación de la red digital privada más avanzada del país, capaz de integrar telefonía, fax y datos, incluso en emplazamientos remotos. La red incorporó el primer sistema de telefonía móvil de gestión digital para la flota de vehículos, y en 1991 se completó el sistema de trunking analógico, consolidando una de las primeras redes privadas de comunicación en España.
Inaugurada en 2010, la Estación de Tratamiento de Agua Potable El Tajo es una fuente alternativa de suministro para la región con aguas del río Tajo. Su valor diferencial no reside solo en la ubicación estratégica y gran capacidad, sino en la incorporación de procesos pioneros en Europa, como ultrafiltración y ósmosis inversa mediante membranas, que permiten obtener agua de alta calidad reduciendo el uso de reactivos químicos.
Gracias a la colaboración entre Canal de Isabel II, Holmen Paper Madrid y la Universidad Complutense, se logró que una planta papelera fuese la primera del mundo en utilizar aguas residuales regeneradas en la mayoría de sus procesos. Para garantizar la calidad, se implantó en la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Culebro Medio un tratamiento avanzado con doble membrana —ultrafiltración y ósmosis inversa— seguido de desinfección.
Implantación de la telelectura con el proyecto piloto de telelectura de contadores mediante tecnología NB-IoT, Canal de Isabel II puso en marcha un proyecto pionero en España, en colaboración con operadoras de comunicaciones y fabricantes. Este sistema permite hoy ofrecer a los clientes información precisa sobre sus consumos, detectar fugas o incidencias en sus instalaciones y mejorar la eficiencia en la gestión de todo el ciclo integral del agua.
Canal de Isabel II implementó la mayor iniciativa de rastreo y alerta temprana de la COVID -19 que, hasta la fecha, se había desarrollado en España, tanto por el amplio número de puntos de muestreo como por la población estudiada: el sistema cubre los 179 municipios de la región, con 6,8 millones de habitantes.
Con el proyecto piloto de telelectura de contadores mediante tecnología NB-IoT, Canal de Isabel II puso en marcha un proyecto pionero en España, en colaboración con operadoras de comunicaciones y fabricantes. Este sistema permite hoy ofrecer a los clientes información precisa sobre sus consumos, detectar fugas o incidencias en sus instalaciones y mejorar la eficiencia en la gestión de todo el ciclo integral del agua.
El Plan Estratégico 2025-2030 de Canal de Isabel II es la visión que guiará nuestra transformación en los próximos años. Hemos definido una hoja de ruta con inversiones históricas y objetivos medibles, para avanzar hacia un modelo de gestión que combina innovación, eficiencia y compromiso social, para que los madrileños sigan sintiéndose orgullosos de su agua hoy y mañana.
Nuestro compromiso es asegurar la disponibilidad, calidad y continuidad del suministro en un escenario marcado por los retos climáticos y el crecimiento poblacional. Para ello, entre nuestros objetivos se encuentra el reducir el consumo por habitante por debajo de 190 litros diarios, minimizando pérdidas en la red con renovaciones como las contempladas en nuestro Plan Red.
Queremos liderar la transición hacia un modelo circular que aproveche al máximo los recursos y minimice el impacto ambiental. Alcanzaremos un 70 % de higienización de lodos mediante secado eficiente, modernizaremos las redes de drenaje urbano con el Plan Sanea y lograremos la excelencia en depuración para cumplir las normativas más exigentes.
Nuestro objetivo es generar el 100 % de la energía que consumimos mediante fuentes limpias o de alta eficiencia, integrando tecnologías como solar, hidroeléctrica, biogás e hidrógeno verde. Con esta estrategia, Canal se posiciona como líder en transición energética.
Situamos a clientes y empleados en el centro de nuestra estrategia. Queremos ofrecer un servicio excelente, consolidar la imagen global de la empresa y digitalizar la relación con los usuarios mediante la telelectura de contadores y nuevos canales digitales.
Aceleraremos la digitalización del ciclo integral del agua, con el objetivo de que el 70 % de las interacciones con clientes sean digitales. Implantaremos la metodología BIM, desarrollaremos habilitadores tecnológicos basados en inteligencia artificial e IoT y optimizaremos procesos mediante soluciones de industria 4.0.